ÚNETE

Suscríbete a
nuestra lista de correo

Thank you for subscribing to the newsletter.

Oops. Something went wrong. Please try again later.

Amor de mis amores

No sé bien cuándo fue que escuché por primera vez esa frase. Tal vez fue en una canción, o en boca de alguien que hablaba con nostalgia: “amor de mis amores”.

En aquel entonces no entendí gran cosa. Era solo un decir bonito, pensé. Una de esas frases que suenan a novela o a bolero. Nunca me detuve a pensar en lo que quería decir de veras.

Pero ahora si me di el tiempo de pensarlo.
Y me di cuenta de que uno va aprendiendo a querer muchas cosas a lo largo de la vida.
No solo personas, también momentos, canciones, paisajes, comidas calientes, libros que lo abrazan a uno por dentro.
Uno ama sin saber que está amando.

Yo he amado, por ejemplo, la forma en que canta la tierra cuando llueve.
He amado las caminatas en silencio, cuando el sol se va cayendo detrás del cerro.
He amado un verso leído a escondidas, el olor de una cocina abierta, una palabra dicha con ternura cuando no tenía fuerzas ni para levantar los ojos.

He amado también la forma en que ciertas canciones me sostienen por dentro.
Y he amado días enteros, días que parecían no acabar nunca de tan buenos.
He amado años que se me fueron volando, pero que me dejaron una semilla en el pecho.

Y de entre todas esas cosas,
de entre todo eso que me hizo sentir vivo,
estás tú.

Porque contigo no es un amor más.
No es una cosa entre tantas.
Eres la suma.
El canto y el silencio.
El plato servido con cariño.
El sitio donde el alma descansa.

Decirte amor de mis amores es decirte que estás por encima del resto.
Que en ti se reúnen mis memorias más dulces, mis deseos más callados,
las ganas que me quedan de seguir creyendo en la ternura del mundo.

No es porque seas perfecto —nadie lo es—
sino porque contigo se me junta todo lo que alguna vez me sostuvo.
Y cuando te miro,
te miro con los ojos que han amado muchas cosas,
pero que te reconocen a ti
como el centro.

Tú eres ese amor.
El que no grita.
El que no exige.
El que está ahí.
Como la tierra.
Como el fuego bajo la ceniza.
Como el frío tras la ventana esperando a entrar.
Como la sangre corriendo a través de mí.

Así que si alguna vez me oyes decirte “amor de mis amores”,
ya sabes.
No es solo un decir.
Es mi manera de decirte que estás en todo lo que me ha hecho bien.

Con todo lo que soy,
con lo poco que tengo,
te escribo esto.

Nomás pa’ que lo sepas.

Únete

¿Te gustó este texto?
Suscríbete para recibir novedades

Thank you for subscribing to the newsletter.

Oops. Something went wrong. Please try again later.

Eduardo López

Eduardo López

Comentarios

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esto podría gustarte