Es una frase constante en personas de la tercera edad, que he escuchado
directamente de mis abuelos y otros familiares. Esa expresión, tan simple en
apariencia, refleja una de las mayores problemáticas a las que se enfrenta muchas
de las ciudades de México —entre ellas León–—: el crecimiento desmedido y
acelerado de la mancha urbana.
Esta problemática no es reciente. León, por ejemplo, su expansión de la mancha
urbana se aceleró de manera extraordinaria en los últimos cincuenta años, y esta
ciudad no es un caso aislado.
Por más cotidiana y normal que nos parezca la frase “Aquí antes todo era cerro”,
refleja la transformación drástica y acelerada de una zona o ciudad. Zonas que
antes eran cerros, campos, o llanuras, hoy se han convertido en fraccionamientos
o avenidas. Para muchos esto puede no representar problema alguno, pero todo
este tipo de fenómenos de urbanización desencadenan una serie de consecuencias
naturales que marcan de forma irreversible el entorno natural de la región.
León, con su escasez de agua; Ciudad de México, con sus contantes inundaciones,
explotación excesiva de sus pozos y niveles de agua en el subsuelo, que generan
como consecuencia el hundimiento anual de la ciudad, son ejemplos claros de como
la mala práctica de la urbanización, combinada con otros factores, genera
problemáticas que se acumulan con el paso de los años.






Las ciudades crecen a un ritmo tan acelerado, que da miedo. Como leones, me doy
cuenta de la transformación de mi entorno y ciudad: colonias que hace unos años
no existían, sequías cada vez más graves, y tráfico que se vuelve agobiante en
ciertas horas del día. Todo esto es evidencia de que León sigue expandiéndose y
que ese crecimiento no tiene intención de detenerse. Es importante señalar un
punto. No estoy en contra del crecimiento de la ciudad, sé que es un fenómeno
inevitable al que nos enfrentamos, pero sí creo que deben de buscarse un modelo
de desarrollo sostenible que debió de aplicarse hace décadas.
Si el crecimiento exponencial de nuestras ciudades continua bajo practicas
agresivas contra la naturaleza, como la deforestación masiva, el futuro visible, no
resulta nada prometedor. Este articulo lo escribo para poder compartir mi percepción
que tengo a esos espacios, lugares donde para muchos no hay nada, pero que en
realidad son hogares de flora y fauna esencial para los ecosistemas y en
consecuencias para nosotros mismos.
Cuando aquellas personas u nosotros decimos “Aquí antes era cerro”, no solo
hablamos de lo que alguna vez fue la ciudad o esa zona, si no de lo que hemos
perdido. Y quizá la pregunta más importante no es ¿Cuánto más crecerá la ciudad?,
sin no ¿Sabremos algún día crecer en armonía con nuestro entorno?







