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Danna: Una de las mujeres de Viento Florido

Danna es una joven percusionista originaria de Santa María Tlahuitoltepec, en la sierra
Mixe de Oaxaca. Para ella, la música es mucho más que un fenómeno sonoro: es libertad,
es identidad, es su comunidad. También representa una forma de resistencia, un espacio
para soñar y un refugio donde ella puede escapar—aunque sea un momento— de la
realidad que la rodea.
Inició en el mundo musical a los 12 años, gracias a una coincidencia: Unas amigas de su
hermana (quien, al igual que sus hermanos, también es músico) la invitaron a tocar “Las
mañanitas” en distintas casas de la comunidad con motivo del día de las madres. Ella ya
desde hace tiempo tenía el deseo de involucrarse en la música para poder formar parte de
ese contexto cultural que se desarrollaba en su hogar, así que aceptó, sin saber que esta
decisión marcaría un antes y un después en su vida.

Santa María Tlahuitoltepec y la música

“Las percusiones me eligieron a mí”- así describe el momento en el que empezó a tocar su
instrumento, aprendiendo primeramente de manera lírica, y después de manera
académica.
En Santa María Tlahuitoltepec una tierra donde la música forma parte del entorno diario,
el desarrollo de habilidades musicales en la infancia, es fundamental. Por ello, la
comunidad cuenta con distintas agrupaciones donde niños y jóvenes pueden aprender
música de una manera académica. Esto genera una profunda conciencia del valor que
tiene la música dentro de la cultura y el tejido social de la región.
El valor que se le da a la música en Santa María Tlahuitoltepec y sus alrededores contrasta
con muchas otras regiones del país. Compartir música y cultura es algo fundamental e
importante para la comunidad. Una clara muestra de este argumento son las “Gozonas”
una tradición en la que agrupaciones musicales visitan otras comunidades para compartir
su herencia cultural. Más adelante, esas mismas comunidades devuelven la visita,
fortaleciendo los lazos a través del intercambio musical.

Mujeres del Viento Florido

Mujeres del Viento Florido, también conocidas como Viento Florido, es una agrupación
originaria de Santa María Tlahuitoltepec, y que está integrada exclusivamente por mujeres.
Esta agrupación y su trabajo trasciende de lo musical: cada nota y melodía que interpretan
es símbolo de sus raíces, su lucha y de su profundo amor por la música.
Uno de los primeros acercamientos de Danna con Mujeres del Viento Florido fue gracias a
una invitación por parte de sus amigas a tocar en un evento que tendría la agrupación en
la comunidad.
Terminada esa primera participación que tuvo con la agrupación, recibió una segunda
invitación para una presentación programada la semana siguiente, sin imaginar que esta
vez se trataba de una grabación con Lila Downs.
Estas experiencias le generaron, en sus propias palabras, “un choque de realidades”: un
día tocando en una festividad local, y al siguiente grabando con una artista reconocida
internacionalmente.
Las primeras participaciones que tuvo Danna con Viento Florido, fueron principalmente
grabaciones, debido a la pandemia que impedía la organización de eventos masivos.
En una ocasión, las integrantes de Viento Florido recibieron un aviso inesperado: “Hay una
artista muy famosa interesada en conocer la agrupación”. Ese mensaje despertó en ella
una mezcla de dudas, emoción y expectativa, sobre quien podría ser esa artista y lo que
ese encuentro podría representar.
MON LAFERTE era la artista de quien se trataba, llegando a un ensayo de la agrupación e
iniciando una serie de experiencias inolvidables. Grabando canciones como “Te vi” y “Se va
la vida” en el teatro El Cantoral, además de ser invitadas sorpresa en un festival de música.
La colaboración entre este grupo de músicas no se limitó al territorio nacional: El primero
de esas presentaciones fuera del país fue Viento Florido tocando con Mon Laferte en un
festival de música en Chile, es una experiencia inolvidable para Danna, ella describe el
deseo de poder disfrutar el concierto de manera de espectador, pero en esta ocasión ella
era una de las intérpretes que miles escucharían.
La segunda estación de esta maravillosa colaboración fue, Nueva York, Estados Unidos,
específicamente el Lincoln Center, que sería testigo de este gran concierto.
En entrevista, Danna relata estas experiencias como algo inolvidable y maravilloso, algo
que no solo es significativo para aquellos que formaron parte de este encuentro, sino para
toda una cultura, visualizando aún más la maravillosa y hermosa música de esta
agrupación, algo que trasciende más allá de la música.

Danna como música

Durante aproximadamente 3 años Danna formó parte de la Banda Filarmónica de Santa
María Tlahuitoltepec, donde gracias a la música descubrió otra de sus pasiones, que es el
viajar.
La música llevó a Danna, a conocer distintas ciudades y estados como Puebla, Ciudad de
México, Oaxaca, Tlaxcala, y Guanajuato. Además de presentarse en recintos de Oaxaca y
otros estados, muchos de estos espacios suelen tener una programación cuidadosamente
seleccionada, lo que hace que su participación sea aún más relevante.
En su búsqueda de mejorar y adquirir nuevos conocimientos prácticos y teóricos, Danna
empezó a tomar clases en el Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura
Mixe (CECAM), y más adelante se uniría a la banda del mismo centro (Banda Filarmónica
del CECAM). Fue una experiencia única, debido a la calidad y alto nivel de la agrupación. Su
estancia en la agrupación fue interrumpida por la pandemia de COVID-19, cerrando así ese
ciclo lleno de aprendizaje para ella.

Futuro y música

Como muchos músicos, Danna llegó a un momento clave en su vida: elegir entre estudiar
música u alguna otra carrera. Optó por la segunda opción. Sin embargo, aunque no eligió
la música como carrera universitaria, esta sigue ocupando un lugar esencial en su vida.
Para ella la música es como un escape momentáneo de la realidad, y un apoyo
incondicional. Su objetivo es encontrar una forma de relacionar su carrera, con la música,
crear y desarrollar un entorno donde la música y su profesión vivan en armonía. La música
para ella, es algo que siempre está, por lo que separarse de ella es muy difícil por el simple
hecho que está presente en su entorno, en las fiestas, en las casas, en su familia. La música
es algo esencial que forma parte de Danna y que sin importar los cambios y direcciones
que tome su vida, la música estará ahí, de una u otra manera.

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Erick

Erick

Soy de la ciudad de León, Guanajuato. Como una vez dijo Jorge Ibarguengoitia, "Si no voy a cambiar al mundo, cuando menos puedo demostrar que no todo es drama", en este espacio comparto mi visión personal de la actualidad y de otros temas, siempre buscando una manera distinta, ligera y reflexiva.

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