El lago de Pátzcuaro, espejo ancestral de Michoacán, no es un mero accidente geográfico; es la puerta acuosa y profunda que, una vez al año, se abre para permitir el reencuentro. En sus orillas y sus islas, la celebración de la Noche de Muertos (Animecha Kejtzitakua) es un pulso que late desde el tiempo inmemorial, …








