Yo soy Tangáxoan Tzíntzicha, Cazonci de Tzintzuntzan, y en el ocaso de mi vida resuena el eco de un imperio que se deshace en cenizas. Hoy, mientras el fuego se agazapa en el horizonte, mis recuerdos se tornan tan vívidos como la fragancia de la laguna dulce de mi tierra, ese Michuacán que fue cuna …

















